En la industria de alimentos y bebidas (lácteos, jugos, conservas) y en plantas de tratamiento de efluentes, el pH es un parámetro crítico de control de inocuidad y cumplimiento de límites máximos permisibles (LMP). Un pequeño desvío en el pH puede alterar la esterilidad del producto o provocar sanciones de OEFA.
A diferencia de un instrumento puramente mecánico, el medidor de pH depende de un electrodo electroquímico sensible al envejecimiento, la colmatación de la membrana porosa y la temperatura de la muestra.
Bajo el procedimiento acreditado PC-020, la calibración se realiza empleando soluciones reguladoras (buffers) certificadas trazables al NIST, midiendo con precisión milivoltimétrica la respuesta del electrodo a 20 °C o 25 °C con control termostático estricto.
Contar con la calibración periódica PC-020 de MECALPE garantiza que sus registros de análisis cumplan con DIGESA, SENASA y esquemas de certificación FSSC 22000 o BRCGS.
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